El cantante estadounidense Kanye West reconoció en un reciente episodio del reality Keeping Up With the Kardashians que la imagen provocativa de Kim, que él mismo ayudó a crear, ha empezado a afectarle a nivel espiritual.

Asimismo, aceptó que él fue el primero en animarla a que se vistiera de manera más provocativa para emular a las parejas de otros raperos y a las modelos que aparecían en sus vídeos musicales pero, al día de hoy, ya no le gusta ver a su esposa semidesnuda en revistas o luciendo sus atributos sobre la alfombra roja.

Al parecer, la gota que colmó el vaso fue el ajustado vestido de Thierry Mugler que la Kardashian llevó a la gala del Met en mayo pasado y que no consiguió el visto bueno de West.

«No me había dado cuenta de que, como alguien que está casado y enamorado y que muy pronto se convertirá en padre por cuarta vez, todo eso está afectando a mi alma y mi espíritu. El corsé es una pieza de ropa interior muy sexy. Pero la cuestión es: ¿para quién es tan sexy?», se quejó el rapero.

Cabe destacar que a Kim Kardashian no le hizo ninguna gracia que criticara su elección. Sin embargo, las quejas de su marido no consiguieron que cambiara de atuendo en el último momento.

«Tú mismo me empujaste a que fuera alguien sexy y seguro de sí mismo. Y solo porque hayas iniciado un viaje de descubrimiento personal y estés en plena transformación, no significa que yo también esté en ese punto», le dejó claro.