Recientemente, el diario The Sun aseguró que el esposo de Meghan, quizá bajo su influencia, recurrió a finales del año pasado a la exclusiva Clínica de Philip Kingsley, uno de los centros más importantes de Londres y al cual acuden los hombres de negocios más adinerados de Europa, para tratar su problema, la calvicie.

Presuntamente, un testigo ha hablado con el medio inglés para confirmar que sí, que ha visto al príncipe visitar la clínica para realizarse un implante capilar.

“La visita de Harry causó un gran revuelo. Esta empresa es muy prestigiosa. Es uno de los mejores lugares del mundo y la reunión que mantuvieron con Harry fue bien”, declaró.

En la boda real de Harry con Meghan en 2018 se pudo observar que la cabellera del nieto de Isabel II se había disminuido considerablemente. Aunado a ello, la presión que ejercieron los medios de comunicación y la opinión pública sobre la pareja real en su deseo de mantener el nacimiento de su hijo Archie (Mayo 2019) en secreto fue otro detonante para que la pérdida de cabello en Harry se acelerara.

Por dicho motivo acudió a Philip Kingsley y, al parecer, los tratamientos poco a poco van dando frutos. Además, la prensa ha comparando imágenes de hace solo dos años con las últimas apariciones del príncipe y señalan que el cambio es más que evidente.

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