casco espacial
Foto - Cortesía

Fatima Ghazaoui de 28 años, quien padece de una rara alergia genética a la luz ultravioleta, no ha salido de su casa sin una especie de casco espacial para proteger su piel del Sol por al menos 20 años.

Con solo 2 años de edad, Ghazaoui, fue diagnosticada con una rara condición de la piel: xeroderma pigmentosum, después de que sus padres notaran que la niña tenía muchísimas pecas.

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La condición genética deja la piel incapaz de repararse a sí misma después de la exposición a la radiación ultravioleta, que está presente a la luz del día y algo de luz artificial, y significa que una persona tiene más probabilidades de desarrollar cáncer de piel u ojos.

Por qué el casco

Hace dos décadas que no sale de su casa durante el día sin usar guantes y casco, que ella llama cariñosamente su “máscara de la NASA“. Recién comienza a vivir una vida “normal” cuando se hace de noche.

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“Raramente salgo a la luz del día, pero si tengo que hacerlo, debo usar lo que llamo una máscara de la NASA y guantes para protegerme de los rayos solares. Mi vida es diferente a la de otras personas, paso todas las horas en interiores y mi día comienza por la noche”.

La joven debe usar una crema de factor 90 de protección solar cada hora, para asegurarse de que esté protegida. También coloca un filtro especial UV en las ventanas de su casa.

A los 13 años dejó el colegio por el riesgo que conllevaba para su piel. Desde los 16, ella buscó más información sobre su condición y descubrió que puede terminar en una muerte prematura.

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