Se fue Mercedes Barcha, la musa de García Márquez

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Mercedes Barcha, la viuda del Nobel de literatura Gabriel García Márquez, falleció el pasado sábado (15 de agosto) en su casa en Ciudad de México. Tenía 87 años.

La información fue confirmada por el sobrino del escritor, Gabriel Torres García a varios diarios colombianos.

“No sabemos mucho pero sí podemos confirmar la veracidad de la noticia. Uno de los hijos le contó a una hermana que vive en Cartagena y los familiares nos enteramos enseguida”, expresó.

De acuerdo a la prensa de la hermana república, “informes preliminares indican que desde hace meses padecía problemas respiratorios”.

Mercedes Barcha, nacida en Magangué el 6 de noviembre de 1932, es considerada una figura clave en el éxito de García Márquez.

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Además de su esposa, fue su musa y su más grande apoyo en los momentos más difíciles de su carrera como escritor.

Ella conoció a Gabo en un baile, cuando tenía 9 años. Él tenía 13. Se casaron en 1958 y estuvieron juntos más de 50 años.

“Es un amor de toda su vida, él la conoció cuando eran niños”, comentó el escritor Gustavo Tatis Guerra al diario El Universal del Colombia.

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“En los momentos más difíciles de la vida de ellos, en el sentido económico, Mercedes siempre confió en que él, gracias a su literatura, iba a salir adelante”, contó Tatis.

“A García Márquez un día le preguntaron qué personaje era importante y dijo que el de Mercedes. Era una mujer fuerte, de carácter, que se parecía mucho a la estirpe de Úrsula Iguarán y de las mujeres en Cien años de soledad, agregó.

El diario español El País, recuerda que Barcha empeñó varios electrodomésticos para poder enviar por correo la novela que universalizó a Gabo.

Según la anécdota, García Márquez necesitaba  83 pesos para enviar por correo el manuscrito de Cien años de soledad, pero apenas tenían 45.

La pareja decidió entonces enviar solo la mitad del manuscrito, la parte que podían pagar, con la esperanza de enviar el resto luego.

“Entonces nos fuimos a la casa y Mercedes sacó lo último que faltaba por empeñar’‘, contó Gabo, según El País.

Tras empeñar el calentador, su secador de pelo y la batidora,Mercedes logró enviar el resto de la novela que hizo legendario a su esposo.

“Ahora lo único que falta es que la novela sea mala”, le dijo entonces, enojada, de acuerdo a la anécdota del mencionado medio español.

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