Mónica Pasqualotto nos cuenta los retos de ser mamá

Monica Pasqualotto

Cada año se dedica un día especial para conmemorar y honrar la labor de las madres, que día a día educan, forman y dedican todo su amor a sus hijos. En Venezuela el Día de las Madres es el segundo domingo de mayo, fecha que para muchos es un día comercial y para otros es la oportunidad para enaltecer a las mujeres que avocan su vida.

Para esta ocasión, revista Ronda conversó con la actriz y animadora venezolana Mónica Pasqualotto, quien nos habló desde el WhatsApp para contarnos de su rol como madre, esposa, y sobre todo como una mujer que siempre ha luchado por sus metas.

¿Cómo te sientes al poder celebrar el Día de las Madres, ahora no solo como hija, sino también, como mamá de dos?

Yo pensé que iba a ser diferente, pero no, no es diferente la sensación de ser madre. Creo que es igual si eres madre de uno, de dos, o de tres, porque después que tuve mi segundo bebé entendí que el amor de madre no se divide, se multiplica. Estoy sumamente feliz, este día de la madre será muy especial porque después de tantos años intentando tener el segundo bebé, al fin lo tuve. Y también porque, creo, va a ser el primer día de la madre (porque el año pasado, por pandemia, lo hicimos a través de Zoom) pero por primera vez voy a estar con mi mamá, mi hermano, la familia de mi hermano. Va a ser un día de la madre muy especial.

 

Sabemos que te fue muy difícil concebir un segundo hijo por el problema de infertilidad. ¿Cómo jugó la parte emocional y mental en este proceso?

Mónica: Para mí, una de las cosas más importantes fue el apoyo de mi terapeuta y de todo el sistema que me cree alrededor del proceso de fertilidad: mi pilates, mi yoga, acupunturista. Uno tiene que buscar todas esas cosas que lo hagan sentir bien para pasar los guayabos que vas a pasar, y andar en esta montaña rusa que es cualquier tratamiento de fertilidad, que tiene sus altas y sus bajas, pero cuando estés en las bajas tengas las herramientas necesarias para volver a salir adelante.

Yo tengo algo que aplico en toda mi vida, esa frase me la repito siempre en todo lo que haga, sea trabajo, fertilidad, relaciones de pareja, lo que sea: “La única persona que no logra sus metas, es la persona que se rinde en el camino, que tira la toalla”, y yo no soy de las que tira la toalla. Puede que las cosas se me compliquen, que no sea en el tiempo que yo quiero, pero si tú sabes qué es lo que quieres vas a buscar la manera de llegar a eso y vas a alcanzarlo y lo vas a lograr, siempre y cuando no desistas en el camino.

¿Cómo fue lidiar con el embarazo en plena pandemia? 

Pensé que iba a ser mucho más complicado, pero me lo disfruté muchísimo. Tuve la bendición de que vivo cerca del mar, y aunque las playas estaban cerradas, las caminerías estaban abiertas, y una vez al día bajábamos a caminar, a respirar aire puro, aire limpio, verde; sencillamente me enfoqué en disfrutar mi embarazo, sin ningún tipo de carrera ni compromiso ni trabajo, ni nada. Era solamente estar en casa, disfrutar de mi otro hijo y ver crecer esa barriga que tanto deseé.

Creo que lo manejé de una manera muy positiva, es como que “esta es la situación que hay, vamos a ver cuáles son los pros de esta situación y no quedarnos pegados en los contras y en las cosas negativas”.

¿Ralph y tú siempre quisieron tener dos hijos?

Ralph siempre quiso tener hijos, nunca hablamos de cuántos hijos quería tener él, pero yo toda la vida, desde que era chiquita, he querido una familia de tres hijos. Siempre he querido tres hijos, voy por dos, todavía están los congeladitos, así que ya veremos si con los congeladitos logro convencer al alemán de poner uno más, antes que ya no me dejen poner ninguno por la edad. Yo sí deseo enormemente que después que Clio cumpla el año, pueda yo planificar el próximo y tener mis tres bebés.

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¿Qué tan drástico fue el cambio en casa con la nueva bebé?

Es drástico, yo creo que también por la situación pandemia el cambio fue más drástico. Por razones obvias no tienes ayuda en la casa, quieres tener la menor cantidad posible de personas dentro de la casa, Marc (su hijo mayor) estuvo haciendo y sigue haciendo ‘homeschooling’ (colegio desde casa), así que tampoco tienes la mañana para decir “ok, cuando ella duerma, duermo yo”.

También siento que tener dos hijos en edades tan diferentes, con necesidades tan diferentes, te hace la situación más retadora, porque tienes que suplir las necesidades de ambos y no están en el mismo tiempo de hacer ejercicios, de querer jugar, de querer hacer algo. Sí es bastante retador, pero no es imposible.

¿Cómo ha sido la receptividad de Marc con Clio? ¿Ha sentido celos?

Creo que siempre ha habido una mezcla de esa sensación de “bueno, ahora no soy yo el centro de atención”, porque fueron seis años en los que fue hijo único. Nosotros por sugerencia de nuestra terapeuta, tratamos de mantener ciertas rutinas que hacíamos con él, establecerlas y hacerlas siempre y no cambiarlas. Hay momentos en los que él requiere más atención, notas que se pone más payasito y hace ruido, o trata de llamar más la atención, totalmente normal.

Nunca ha habido una escena de celos en que le pegue o le haga daño, más bien la ama y la adora. Es el único que la hace reír a carcajadas, la carga, le da el tetero, lo he incorporado en muchas de las actividades con Clio, y eso hace también que se sienta útil y no desplazado, sino que su rol cambió, eso fue lo que nos explicó la terapeuta.

Es importante que él sienta que no cambió la situación, ni tampoco sienta que ya no es importante, sino que su rol cambió y ahora él tiene diferentes tareas que hacer.

Normalmente en la escuela los niños hacen manualidades para sus mamás. ¿Cuál consideras que ha sido el regalo más significativo que te ha dado Marc?

El primero. El primero es muy significativo porque es la primera vez que él hace algo con sus manos y te entrega un regalo. Empieza esa percepción de que es el Día de la Madre y él construyó algo, hizo algo para regalar.

Sin duda es el más especial, todavía lo tengo en mi baño. Es una manita hecha de cerámica, que él la pintó, y en esa manita coloco mis zarcillos, mi anillo. Es su manito y es espectacular.

Su papá le ha enseñado que nosotros queremos siempre pinturas, que nos pinte algo. Entonces, Marc a veces, sin necesidad de una fecha especial, pinta y hace cosas, te regala una pintura como si fuese una tarjeta. Porque para él eso es algo importante, es lo que le hemos enseñado.

 

¿Cuál ha sido la mayor dificultad que has enfrentado en el papel de madre?

Día a día, cada vez que aparece un reto nuevo, cada vez que aparece una situación nueva, por ejemplo: la primera vez que me mintió, que descubrí que me había dicho una mentira premeditada y con alevosía durante el tiempo. Entonces es como, quedarse callado, controlarse en ese momento y luego buscar ayuda, porque si tienes un terapeuta que te ayude a buscar las herramientas, tú vas a aprender a ser padre o vas a aprender a ser un mejor padre, porque vas a entender la conducta humana y a aprender a relacionarte con ese ser que es muy diferente a ti y que tiene necesidades muy diferentes a las tuyas.

Recuerdo que ese día respiré profundamente, salimos del colegio cuando descubrí eso y llamé a mi terapeuta, le dije: “Necesito una cita ya, porque necesito saber qué hacer con esto”. Porque yo no quiero que me mienta otra vez, tampoco quiero se asuste ni regañarlo y luego que sienta que cuando lo regaño tampoco me va a decir lo que me tiene que decir. Es un proceso muy complejo. Ella me explicó cómo me tenía acercar, qué le tenía que decir.

Cada vez que van complicándose los problemas o aparece una situación diferente, son retos que uno, o por lo menos yo, deseo hacerlos lo mejor posible. Tenemos que entender que los padres enseñan a través del ejemplo, y no a través de lo que le decimos a los niños. Ellos aprenden de lo que les vamos mostrando, de lo que hacemos día a día.

Para finalizar. ¿Qué mensaje le darías a todas las mujeres que en algún momento sueñan con convertirse en madres y a las que ya lo son?

A las mujeres que desean convertirse en madres: les recomiendo que se informen acerca de la edad fértil de la mujer. Hoy en día las mujeres postergamos la maternidad porque queremos desarrollarnos como profesionales, porque nos tardamos en encontrar la pareja con la que queremos tener hijos, u otras razones.

Mi consejo es: siempre evalúen la posibilidad de congelar sus óvulos. Sé que es algo económicamente fuerte, pero luego te dará la posibilidad de ser madre, en caso de que no puedas.

Y para quienes ya son madres: nosotros no somos responsables de lo que hagan nuestros hijos después que maduran y crecen, tampoco somos responsables de las decisiones que toman nuestros hijos así sean niños. Lo que tenemos que hacer es enseñarlos a entender que ellos tienen que tomar sus propias decisiones, y hacerse responsable de las consecuencias de esas decisiones.

Hay decisiones que generan consecuencias positivas y decisiones que generan consecuencias negativas, por eso debemos pensar muy bien antes de ejecutar, antes de tomar una acción, creo que eso es una enseñanza súper importante porque vas a crear no niños dependientes, sino niños que desde que son muy chiquitos tendrán la posibilidad de toma de decisión, aunque tu tengas el control de cuáles son las variables.

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