¡Entre lágrimas! Sol Mussett nos cuenta todo sobre Servando y Florentino

Sol Mussett - Bloque Dearmas
Sol Mussett - Bloque Dearmas

Hablar de Sol Mussett, es hablar de una madre que, llena de fe, luchó hasta el cansancio para salir adelante con sus hijos, desde el momento en que su esposo “cambió de paisaje”, tal como ella lo describe, para referirse a que él partió del plano terrenal.

Hambre, miserias, desprecio y otras calamidades, tuvo que afrontar esa portugueseña que un día de 1985 decidió secarse las lágrimas para guerrear con sus cuatro retoños, cuando sufrió el mencionado infortunio.

Al ser la madre de los exitosos cantantes Servando y Florentino, de quienes hicimos esta edición especial, no perdimos la oportunidad de entrevistarla y más, cuando nos abrió las puertas de su casa y su corazón para revelarnos su más mínima experiencia como madre de los exponentes más famosos del cono latino. Su ahínco en Dios fue uno de los principales motores de impulso.

¿En el momento que fallece su esposo Alí Primera (16 de febrero de 1985), vio imposible seguir adelante con sus hijos?

Sí, yo me sentí muy mal, había nacido Juan Simón (hijo menor) y me dio lo que se llama posparto. De hecho tuve tratamiento con un psiquiatra en Falcón, porque no aceptaba la ausencia de Alí, yo decía: “No voy a poder, Señor, no voy a salir adelante”. Pero, me fortalecí muchísimo, aferrada a mis cuatro hijos, fueron y son mi fuerza, mi luz, mi norte, mi horizonte, aparte de mi Dios Todopoderoso que me envió herramientas para no caer en depresión y, al darme cuenta que los niños me necesitaban, no podía seguir caída en dolor, porque los niños siempre necesitan de mamá y papá y como él ya no estaba me tocaba a mí, tuve que guerrear y salir adelante.

¿Fue usted la impulsora de que Servando y Florentino (S&F) entraran al gremio artístico?

Sí, de todos, porque desde que Alí tuvo el accidente, al pasar los meses comencé a llevármelos a todos los homenajes que le hacían al papá y, aparte, cuando me los llevaba para Acarigua (ciudad de la que es oriunda) veían cómo todos mis hermanos cantaban o, si los llevaba a Falcón (tierra de Alí Primera) los hermanos de su papá, todos cantaban.

También, ellos estudiaron en el colegio Monte Carmelo, excelentísimo para formar el arte en los niños en todos los aspectos, hasta para ser ingenieros o arquitectos. Siempre los mantuve en áreas llenas de arte y cultura.

¿Qué fue lo que más la marcó al vivir el crecimiento exponencial de sus hijos, Servando y Florentino, en la fama?

Sentir la paz y la tranquilidad de que adonde llegan, tienen una mamá que aún los cuida y los bendice, me refiero a las madres de las fans y los fans, que están pendiente de ellos, de que estén bien, es increíble, en cada país que llegan reciben amor, eso me hace sentir en paz.

¿Dentro de esa pujante carrera que tenían en plena adolescencia, alguna vez sintió rechazo por algo que tuviese que ver con su trabajo?

Sí claro, una vez le dijeron a Servando: “Mira tú cantas mejor que Florentino, te vamos a contratar a ti”, pero ellos como buen hijos que son, me lo contaron, yo fui y enfrenté a la persona y le dije: “Mira qué te pasa, esto es un equipo, una familia, son y serán Servando y Florentino, ¿cómo vas a decirle a uno que sirve más que el otro?

Después de ver que a tan poca edad “Los Chamos de El Valle” trabajaban tanto (en Salserín), como cuando hicieron cuatro conciertos en un día: ¿Consideró que hubo explotación infantil en algún momento?

Nunca sentí eso, porque Manuel Guerra (mánager de Salserín) es un hombre muchachero, le gusta trabajar con niños y él conoce los límites. Cuando esos cuatro conciertos, ellos tenían para dar esa cantidad de show y mucho más, estaban pequeños; pero claro, hubiese preferido que fuesen sido dos primero y, luego los otros dos, sin embargo se dieron los cuatro y así fue, era lo que el público esperaba, eso también tiene que entenderlo mucha gente, ellos mismos quisieran darle mucho más a sus fans.

¿Qué fue lo más difícil que usted vivió como madre, en ese punto de tanta fama de S&F?

Cuando se tuvieron que independizar, cuando ya tuvieron que salir sin mí, cuando ya eran mayores de edad y su mánager de ese entonces, no me permitió continuar con ellos, porque ya tenían 18 y 19 años, yo quería estar pendiente de todo, porque no se puede negar que en la farándula siempre se presentan momentos fuertes.

Habla de sentir amor de madre por muchos, incluso, cuando pedimos una referencia con alguien cercano a usted, se refieren a “Mamá Sol”. ¿Por qué es así, cómo se ganó eso?

Me tocaste un punto tan bello (habla con melancolía y lágrimas) José Félix y todos mis niños de Salserín estaban tan pequeños, con ellos yo viajé tanto, a veces no podían ir las mamás y yo era la única que podía viajar, en ese momento había que estar pendiente de todo, hasta cambiar pañales, estar pendiente de que comieran, se vistieran, se bañaran, si había que regañarlos, había que hacerlo, entonces yo los amo y están en mis oraciones siempre.

Ahora, dejemos la melancolía a un lado y cuénteme: ¿Qué fue lo más divertido de ser “La Mamá Salsera”?

Me han pasado cosas muy cómicas (entran las carcajadas mientras se limpia las lágrimas). Una de ellas fue que íbamos llegando al Teresa Carreño, aquello estaba full, muchas me gritaban “suegra, suegra, suegra”, yo iba saludando como una miss, de repente apagaron la luz, pelé un escalón y rodé, hasta ahí fue la alegría, yo furiosa porque me caí, rodé, me despeiné, yo siempre glamorosa, bueno, esa anécdota de la que, al tiempo y hasta ahora me río.

Habla mucho de su cariño por las fans enamoradas de S&F, que son muchas: ¿Tuvo en algún momento que cubrir a sus hijos con una mentira blanca con respecto a sus novias?

No, eso nunca lo permití (en tono serio), no me gusta mentir, por ejemplo Patty era novia de mi hijo desde que era una niña y yo no podía hacerle eso, pero, si pasó algo, fue muy a mis espaldas porque yo me molestaba si me enteraba. Si recuerdo muchísimo cuando las fans iban al edificio en El Valle, se hacía tarde y yo les decía: “Hijas por Dios tiene que irse porque ustedes son de lejos”, es que venían muchachas de El Tigre, de Mérida, de Maracay, pero yo hasta hablaba con Los Bomberos para que las cuidaran y se quedaran allí, porque yo no podía meterlas a la casa, eran menores de edad, prefería evitar.

Se refiere con mucho amor, incluso, con añoranza, a esos días en El Valle: ¿Qué pasó con esa casa que guarda, no solo triste, sino también muy gratos momentos en su vida y la de sus hijos?

Hijo, por Dios, ese apartamento es sagrado, está hermoso, intacto, a pesar que hubo un accidente, porque ahí viviron unos sobrinos, hubo un cortocircuito y se me quemaron un montón de cosas importantes, las de Alí, la ropa, los zapatos todos, todo lo de los muchachos, las fotos. Actualmente vive mi hermano y su esposa.

S&F siempre dicen que pasaron de un día a otro, de no tener nada en la nevera, a comprar otra nevera para meter en dos neveras, todo lo que pudieron comprarse durante mucho tiempo. ¿Qué rescata de ese proceso?

Rescato lo que siempre decía mi papá, “cuando tengan, no coman solos”; no voy a decir a quiénes, pero de esa nevera se le brindó apoyo a todo el que lo necesitó y, eso es lo más gratificante, gloria a Dios. Mis hijos aprendieron a estar pendientes de todo el que necesita algo, comida, cobijas y así, muchas cosas más, por eso repito, estoy tranquila, porque gracias a Dios formé buenos hombres y levanté la canción de Alí, “Entre la rabia y la ternura”, porque así me tocó criarlos, con firmeza, pero, con amor.

Facebook Comments Box