Caso del hijo no reconocido de Carlos Baute y sus consecuencias

Carlos Baute y José Daniel Arellán
Carlos Baute y José Daniel Arellán

El cantante Carlos Baute recientemente anunció que la relación con su hijo mayor José Daniel Arellán ha estado mejorando, por lo que ahora ambos pudieron compartir juntos en el Día del Padre. Sin embargo, no siempre fue así.

Luego de varios años en disputas no solo a nivel familiar, sino legales incluso, finalmente la relación entre el cantautor venezolano y su primer hijo logra ganar solidez e ir avanzando positivamente para ambos.

Sin embargo, José Daniel, de 31 años, fue por muchos años el hijo no reconocido del artista, ya que, es fruto de una relación del compositor con Neyera Arellán, cuando él tenía apenas 15 años, mientras que la madre tenía 13, quien dio a luz en Caracas.

De acuerdo al medio español La Razón, Neyera se enteró de su estado cuando ya tenía cuatro meses de gestación, y al momento de informarle a Carlos, según desveló en su momento, “se asustó y no volví a verlo jamás. Incluso su familia me retiró el saludo. Carlos supo del nacimiento de nuestro hijo por un amigo común, pero nunca se acercó a conocerle”.

Años después, el hijo de Baute se fue a vivir a España en busca de una vida mejor, se presentó ante la Justicia de ese país, en el que también reside el artista, para reclamar su paternidad. A través de la ley, logró tener un acercamiento con el intérprete de Colgando en tus manos. Sin embargo, la relación nunca prosperó, y José Daniel volvió a recurrir a los tribunales en varias oportunidades, pidiendo que su padre lo ayude económicamente debido a su precaria situación, hecho que nunca ocurrió.

En junio de 2020, José Arellán denunció que su progenitor no había asumido los pagos correspondientes a su sustento y mucho menos, se había acercado a él afectivamente. Acción que habría cambiado en la actualidad, ya que, Carlos hizo pública la relación con su primer hijo, demostrando una mejora en su complicada situación e incluso le pidió perdón por sus fallas en la paternidad.

 

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Ante la difícil relación familiar, conversamos con la psicóloga Lisbeth López, especialista en el área clínica infantil y adolescente, quien nos explicó cómo influye la ausencia de los padres en el desarrollo de los niños.

¿Cómo afecta en los niños el no tener una figura paterna durante su infancia y adolescencia?

En un mundo perfecto, desde la perspectiva de todo niño (a),  es crecer en hogares felices con sus padres (papá y mamá) amorosos, cariñosos, donde les brindan protección, seguridad; y que además se sientan cómodos emocionalmente.  Sin embargo, la realidad es otra y la vida no es tan perfecta, puede ser muy diferente a la fantasía que los niños suelen tener en su mente, lo que significa que no todos los niños tienen la suerte de crecer en un hogar lleno de oportunidades o en hogares donde el amor fluya cada día.

En consecuencia los niños que crecen con padres ausente son más propensos a desarrollar problemas de conducta en cualquier aspecto.  Estos problemas suelen ser a menudo un escudo que los niños usan para protegerse de  sus más profundos sentimientos de abandono, miedo e infelicidad.

El abandono paterno en la infancia implica graves consecuencias en la salud del niño o niña si no se sabe gestionar adecuadamente la situación.

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¿Qué emociones puede generar la ausencia y rechazo de la figura paterna en los hijos?

Consecuencias en el desarrollo emocional, social y psicológico en niños en que la figura del padre está ausente:

  • La falta de confianza en sí mismos, trae como consecuencia que el niño tenga una autoestima baja y no sea capaz de creer en sí mismo, por lo que sería un gran obstáculo a la hora de tomar decisiones importantes.
  • Desconfianza en las demás personas debido a que sus padres (figura significativa en la vida de todo niño) no han estado presentes en momentos importantes de sus vidas, por lo que le ocasionará problemas para relacionarse con los demás.
  • Tienden a presentar problemas de conducta debido a que los niños buscan llamar la atención de sus padres, y para ello se vuelven pequeños niños rebeldes. Con frecuencia suelen portarse mal en el colegio, utilizan la agresividad, se saltan las normas y hacen todo lo que sea necesario para demandar la atención de sus padres.
  • Suelen desarrollar problemas emocionales, debido a la falta de cariño en la infancia por parte de sus padres. Como consecuencia un adolescente puede desarrollar serios problemas para controlar sus emociones, debido a que nadie le enseñó a hacerlo. En la etapa de la adolescencia, los adolescentes se enfrentan a numerosos sentimientos encontrados (rabia, tristeza, falta de amor, decepción, etc.) que pueden afectar seriamente una personalidad frágil.
  • La inseguridad y constantes dudas por no tener una referencia firme y normas claras durante la infancia, hace que los adolescentes sean dubitativos e indecisos, con problemas para tomar decisiones importantes y, sobre todo, con una incapacidad para comprometerse.
  • Suelen presentar comportamientos compulsivos. Los niños de familias con padres ausentes, tienden a ser poco racionales, a dejarse llevar por impulsos, sienten ansiedad y estrés y como consecuencia comportamientos agresivos.
  • La angustia de no tener un referente emocional junto a él, puede desencadenar en el niño y adolescente una depresión.  En la adolescencia debe ser un llamado de atención para los padres debido a que puede terminar en un suicidio como consecuencia de una depresión severa.
  • En casos extremos presentan problemas mentales, la ausencia paterna o materna en el núcleo familiar, puede generar problemas graves a nivel psicológico, como son los trastornos de personalidad.
  • Suelen ser adultos dependientes en exceso.  Esto puede llevarles a buscar de forma enfermiza a personas que les cuiden. Tienen miedo a ser rechazados o a que les abandonen. Por lo que serán capaces de sacrificarse en exceso con tal de tener a alguien a su lado.
  • Sienten un constante vacío interior que no logran llenar. En ocasiones, esta falta de cariño de sus padres en la infancia les acompaña toda su vida.
  • Temor a desarrollar un apego profundo, debido a que temen que le pueda pasar lo mismo que le pasó con el padre que lo ha abandonado.  Esto suele desencadenar en la adultez relaciones personales disfuncionales y tóxicas.
  • Inestabilidad escolar y bajo rendimiento académico.
  • Suelen tener mayor riesgo a desarrollar adicciones.  Las personas que han experimentado un fuerte abandono paterno se refugian en conductas adictivas. Ya sea por ingesta de drogas como el alcohol, tabaco o drogas ilegales, o por medio de conductas obsesivas como la adicción al sexo, a la pornografía o a los videojuegos. Aunque esto no tiene por qué ser siempre así.
  • Desarrollan una pasividad en las relaciones por miedo a que sus amigos, familiares o personas de importancia los abandonen también, las personas víctimas de abandono paterno en la infancia pueden llegar a ser excesivamente complacientes, hasta un punto patológico.   Pueden incluso permitir conductas realmente tóxicas, que les hacen daño, pero por miedo a vivir otra vez la partida de alguien a quien quieren toleran incluso maltratos y faltas de respeto.
  • Tienen poca o nula inteligencia emocional; es decir que se estresan con facilidad, pocas veces son asertivos (son incapaces de establecer límites), poco empáticos, un vocabulario emocional limitado (no sabe identificar sus emociones y definen su estado de ánimo como bien o mal), están predispuestos a estar casi siempre al borde de sus emociones.
  • Existe mayor riesgo psicopatológico como consecuencia del abandono paterno en la infancia, de no haberse intervenido adecuadamente, puede ser un factor de riesgo en la salud mental del niño una vez sea adulto. Trastornos del estado del ánimo como la depresión, trastornos de la ansiedad o, incluso trastornos de la personalidad.

Carlos Baute y Jose Daniel

¿Es oportuno abordar la situación de manera pública como hacen algunos artistas?

Desde el punto de vista psicológico No es recomendable ventilar de manera pública el abandono infantil, ya sea hijo o no de una figura de personaje público; sin una previa intervención y acompañamiento con un profesional de la psicología, debido que esto generará como consecuencia en el niño (a) abandonado más conductas disruptivas, ansiedad y depresión. Por tratarse de un personaje público sería un blanco fácil de las opiniones públicas que podrían ser negativas en el desarrollo emocional y social del niño o adolescente.

¿Qué se recomienda para que la relación padre-hijo pueda mejorar y avanzar?

Para que una relación padre-hijo pueda mejorar, se debe primeramente buscar ayuda profesional para que la persona abandonada bien sea niño, adolescente o adulto, pueda aprender a gestionar sus emociones y trabajar en función del perdón del hijo (a) hacia su padre.

Aceptar que una pérdida puede provocar tanto dolor evitará que sigan minimizando o extrapolando sus emociones con todas las demás personas o situaciones de la vida presente.

Comprender y normalizar las emociones, ayudará a empatizar con el padre que abandono al hijo; para aprender a perdonar, aunque con ello no implica que se olvide, sino que aprendan a convivir con ello.

Por lo tanto, tomar consciencia de la situación, es ser consciente de todo lo que representa y es un gran avance, pues lograrán separar el dolor por el abandono y gestionar las emociones.

Todos los niños necesitan el amor, los cuidados y la protección de sus padres para poder desarrollarse plenamente.

El entorno familiar y su estabilidad juega un papel fundamental en el desarrollo emocional del infante, además de facilitar su maduración psíquica.

Carlos Baute y José Daniel Arellán
Carlos Baute y José Daniel Arellán

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