La princesa Victoria de Suecia padece una enfermedad para la que no existe cura y su nombre es: la prosopagnosia.

También es conocida como “ceguera de rostros”, la prosopagnosia es un trastorno que impide al paciente recordar caras, ya que hay una desconexión entre la vista y el cerebro. Mientras que sus ojos ven perfectamente, el cerebro se muestra incapaz de interpretar la información que recibe.

Las personas que lo padecen suelen identificar a sus amigos y familiares con características muy propias que les distingan de los demás, como un lunar, una prenda de ropa, el color del cabello o el tono de voz.

En los casos graves de prosopagnosia algunos pacientes no pueden reconocer ni su propio rostro en un espejo.

La princesa, quien se relaciona constantemente con una gran cantidad de personas, trata de que su condición pase desapercibida en el día a día. A eso hay que añadirle sus problemas con la anorexia, ya superada, y la dislexia, padecimientos que no ha ocultado y de los que habló en anteriores entrevistas.

Tanto la prosopagnosia como la dislexia son enfermedades que pueden ser hereditarias y en un documental expresó la preocupación de que sus hijos llegaran a padecerlo.

De hecho, el padre de la princesa, el rey Carlos Gustavo, y su hermano Carlos Felipe también sufren de dislexia.

«Nada me produce más tristeza que nos consideren estúpidos a aquellos que sufrimos dislexia, porque no lo somos. Sé cómo te sientes cuando alguien cree que no sirves para nada. Los insultos y las burlas te hacen todavía más inseguro, y esto agrava el trastorno y se convierte en una espiral», expreso Carlos Felipe.

La heredera al trono de Suecia está casada con Daniel Westling. El matrimonio tiene dos hijos, Estela, duquesa de Östergötland, nacida el 23 de febrero de 2012 y Oscar, duque de Escania, nacido el 2 de marzo de 2016.

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