Japón es un país bastante especial, sobre todo por su manera de convivir. Es una sociedad de 128 millones de habitantes y su cultura es el resultado de un proceso histórico que comenzó con las olas inmigratorias que se originaron e el continente asiático y las islas del océano pacífico, seguido por una fuerte influencia proveniente de China.

  • La industria del sexo es muy potente en Japón. Esto ha dado lugar a los Muryō Annai Sho (lugares de información gratuita), empresas que informan y gestionan sobre el ocio nocturno, desde la picardía más banal hasta las fantasías más extrañas.

 

  • En Japón nunca se tutea a alguien mayor que tú o con más experiencia, sobre todo en empresas, clubes deportivos y asociaciones que conlleven una jerarquía.

 

  • En el metro, piden disculpas a los viajeros por los altavoces si el tren va a llegar con un minuto de retraso.

  •  Nunca se da la mano cuando presentan a alguien y, mucho menos, un abrazo. El contacto personal está muy mal visto y más si es hacia una mujer.

  • Pese a ser la tercera potencia económica y un país altamente tecnológico, el pago con tarjeta de crédito no está tan extendido como se imagina. En muchas tiendas, restaurantes y lugares de ocio la única forma de pago es en efectivo.

  • Tokio tiene el menor porcentaje de propietarios de vehículos de todo el país. Muchas empresas prohíben ir al trabajo en coche; a cambio, te pagan la tarjeta de transporte público.

  • En Tokio, para comprarte un coche tienes que demostrar antes que cuentas con un parking donde guardarlo.

  • Está prohibido fumar en las calles por el riesgo de quemar a alguien (solo puede hacerse parado y en torno a puntos marcados, en los que hay ceniceros). Sin embargo, se puede fumar en bares y restaurantes.

  • Nunca se deja propina; es inusual y extraño. Si la cuenta son 297 yenes y dejas en el plato los tres del cambio, el camarero es capaz de seguirte hasta la calle para recordarte que has olvidado algo que es tuyo.